sábado, 24 de abril de 2021

A mi Ángel de la guarda


¡Mi Ángel!, quizás yo esté festejando antes de

tiempo la salida de este orbe hace muchos

años mi alma penosa ansía y harto sufre.

Tómame fuerte las manos y guíame

hacia la luz, o alúmbrame un poco mientras

yo deje este cuerpo en este mundo que ya

no soportaba en el que expiré mis culpas.

¡Por el Cielo estate atento, por las dudas…!


No te apartes de mí, Ángel de luz, nunca

en mi “estado de turbación”; no me dejes

solo y márcame el camino para salir

de las sombras pronto; evita que ellas me

cieguen y me impidan aceptar no tengo

envase material que me ata al orbe.

¡Oh, gracias por ayudarme en esta vida!

Los lazos con la tierra no existen ya.


Ángel que me cuidas desde que yo nací,

tú sabes que mi corazón es bueno y él no

soporta más, afligido, la experiencia en

este globo tortuosa que lo desangra.

¡Oye mis súplicas y elévalas a Dios!

Un destello de ciencia Divina dame.

Unge mi alma con la luz de la verdad.

Mi Ángel, dile al Señor, alivie mi existir.


lunes, 19 de abril de 2021

A Santa Teresita del Niño Jesús -2-

                       

                                                                                A John Keats.    


Mi alma siente que te adeuda otra linda
poesía, cual si fuese una bella
flor desmayada en el verdor de un valle...
Ya de niña te gustaron las flores.
Tú me ayudaste y yo te doy este obsequio;
en mi anterior poema eso yo expresé
cuando te pedí acabases un ruido...
¡Bendita Santa Teresa de Lisieux!

Ella en verdad ama a los espíritus
pecadores de este mundo perdido,
y también a las almas del purgatorio;
yo soy uno de ellos; luego también me ama.
Descubro agradecido este entimema
lleno de amor, caridad, milagroso.
Me asombré la noche en que la molestia
mía desapareció por ensalmo.

¡Oh!, muchos pasajes de tus memorias
profundas arrojaron luz en mi alma,
y otros me hicieron reír con ternura;
como esto que escribí hace unos días:
Te caíste en las cajas de un tendero
como Thales de Mileto en un pozo
jugando a ser ciegas con tu María.
Tú me acercaste a Jesús con dulzura.

“Florecita cortada por Jesús”*, fuiste
llevada a tu anhelado Paraíso
para gozar el amor de tu Esposo,
habiendo protegido con cuidado y
celo tu virginidad cual tesoro
como ofrenda a Él, por tu amor a las almas.
En mis últimos salmos estuviste...
Después de leer tu libro te extrañé.



*. Santa Teresita del Niño Jesús.

A Santa Teresita del Niño Jesús -1-

Hoy vi el sol prolongadamente y pensé
en Santa Teresita del niño Jesús.
Hacía mucho tiempo no lo miraba
yo muy plácidamente y con suma avidez.
Mis ojos quedos lo contemplaban… mientras
mi alma sintió el impulso grato de ir hacia él.

Por las noches mis oídos oían un
chiflido molesto que me atormentaba.
Ya cansado yo, miré el cielo y le pedí
a la Santa de Lisieux que esto acabara.
Fue rápida la concesión del deseo
cumplido que al día siguiente me otorgó.

De ahora en más diré: ¡Rezad a los Santos!
Comuníquense con ellos orando con
el corazón humilde y con sinceridad.
¡Gracias por haberme escuchado! ¡Gracias por
el favor que me has hecho, Santa francesa!
De mi pluma otra flor para ti brotará.

Salmo 14

                                                                               A George Gordon lord Byron

 

Cuántas distracciones llenan la vida del
hombre en cada minuto transcurrido,
y que presto hay que combatir, -porque no
vuelve-, y no atender; pues luego devienen
malditas, en tentación que hace sufrir,
pecar, ennegrecer el espíritu.
Lector del futuro, te recordaré
las palabras de Cristo: lo que no se
desata en la tierra, no se desata en
el cielo. No pierdas ese minuto…

Atando pecados y errores que te
alejan del Señor. Escucha atento
la llamada de Él, interferida por
la realidad de este inicuo orbe, y
por la tendencia propia hacia la imagen
que pierde al que la contempla, viciado.
Hay tiempo. Despierta. ¡Ponle un colofón!
Elévate leyendo la Biblia y ora.
Pide ayuda a Cristo y los nudos corta.
La fe en nuestro Señor nos hace crecer.

                                                                       

Salmo 13

                                                                             A Allan Kardec.


Las fuerzas del Mal que pierden las almas
torcidas de este orbe y las alejan del
Omnipotente, no podrán tentarme
más allá del linde que Él les prefijó;
y las arduas pruebas no me apartarán
de Cristo, como tal vez lo hicieron en
pretéritas y lastimosas vidas,
cuando no hubo con Él buen vínculo antaño.

Del cielo los Ángeles y los Santos
han oído mis ansias de elevarme.
Hay en mi espíritu un incremento de luz
por su santa intersección; y es menester
para mi salud mi pluma lo escriba.
Mi gratitud hacia ellos será eterna.
Cristo me los envió porque quiere
resguardarme mientras yo camino hacia Él.

Salmo 12

                                                           

                                                                           A Santa Teresita del Niño Jesús. 

 

Cierro los ojos y se aproxima una Luz
escoltada por esferas de oro y azules,
celestes y de plata, !indescriptibles…!
La imaginación vuela muy lejos cuando
el espíritu halla reposo tranquilo,
y encuéntrase apartado del mundo insensible,
quieto, durmiéndose calmo en el arcano
de las maravillas del cielo que Dios hizo…
Quizás no fue un ensueño haber visto a Jesús.
¡Tal vez fue una respuesta a mis inquietudes…!

tras lúgubres noches de meditar y de orar,
en mi aerostación en los astros; luego
de que mi cuerpo quedase abatido y no
quisiera recordar las necesidades
de lazos afectivos que nos atan a
este mundo por distintas razones, y
no quieren que nos elevemos hacia Dios.
Esto me sucedió a mí; y desde entonces
es ocurrente su Imagen que me sigue                              
y yo salgo a su encuentro y quiero seguirla…

El hombre que vio la imagen del rostro de
Cristo, poco a poco pierde su voluntad
y la dona a Aquel que dio su sangre en la cruz,
que modela como artesano supremo
las almas para que lleguen al Paraíso.
¡Celebro que así sea, pues Él es Verdad!  
Me habría gustado ser un tripulante
del barco la vez frenaste la tormenta.
Ya sabes que aquí estoy esperándote, Señor.
Sé que algún Ángel te llevará mi nuncio.

  

Salmo 11

                                                               A Santa Teresita del Niño Jesús; y a Francois Villon.


Satisfactoriamente pasé hoy una prueba,
teniendo fuerzas gracias a Jesucristo.
Tomé dos mantas de invierno, corrí bajo
la gran lluvia que arreciaba repentina,
por el ventarrón mojado y sacudido,
miré el cielo y exclamé: ¡Guíame, mi Señor!               
¡Brilló tu bella Providencia Divina…!

Entonces resuelto, envolví el animal
que estaba temblando con los ojos idos,
y lo puse a resguardo caliente junto a
su agua que no tomó y le dejé comida.
Lía es su nombre, vino a casa anteayer.
Este hecho no casual me inspiró otro salmo.
¡Son once salmos escritos para el Señor!

Temía que me mordiese… el miedo se fue
con la reciedumbre que me envió desde
el cielo el Señor Jesús que todo lo ve,
y sabe cuándo sus hijos necesitan
una ayuda que se solicitó con el
alma y el corazón humildes y sencillos.
Jesús me oyó en la tormenta y fue mi lumbre.

Salmo 10

                                                                    A Francois Villon

 

Ahora me acostaré y descansaré en paz…
escribió un salmista; y eso espero hacer yo
cuando llegue la noche;  pues energía mi
alma en cosas fútiles y vanas perdió,
a la luz del día… con el sol brillando…
Desde entonces me desinflé como globo y
sólo quise ir a la cama a dormir y ya…
¡Quiera Jesucristo que así sea!, amén.


¿A qué lugar feliz puede ir mi espíritu
y vivir en paz? Si fuera de Ti, Cristo,
que eres la Verdad el alma se pierde y no
vive ciertamente sino que engañada.
¡Alabado seas! En Ti deposito
mi confianza y sé que con mi confianza en Ti
depositada, mis cosas y las de mi
familia mejorarán; ellos te rezan.

Perdón te pido porque no supe entender
tus señales y avisos que me dabas a
vislumbrar en serie de números, nombres
de Santos y ángeles que se repetían.
Mi alma se equivocó otra vez ignorante
por distraída. ¡Por piedad Jesús!, yo te
ruego no vuelva a distraerse en cosas de
este orbe baladíes me alejan de Ti.


Y le impiden al espíritu seguir el
camino recto que indicaste y escuchar
tu voz que acaso adopte formas distintas
para hacerse entender a tus criaturas.
¡Alabado sea siempre Cristo, gloria a Él!
Mi espíritu adelantó mucho en este orbe
y en esta vida y siento que soy mejor que
cuando yo no estaba cerca de ti, Señor.


¡Gracias a ti, Señor y Dios!, esto fue posible.
Celebro que hayas aceptado que mi alma
se acercase a Ti. Luego de alabarte yo,
te suplico que me ayudes a desterrar
de mi mente una obsesión que tengo
por los números repetidos que veo
a cada momento en distintos casos.
Te pido me alejes de mis enemigos.

Mi alma y mi cuerpo no podrían soportar
Tú bien lo sabes, Señor, otra prueba muy
dura que no fuese mi desencarnación.
Al fin concluyo que estoy aquí, pensando que
cometí un pecado, me avergüenzo; pero
aprendí de mi error, te pido perdón por
ser un mal hijo, Señor; y ya sabes que
yo te cedo mi voluntad cada vez más.

Salmo 9

                                                                                A San Juan El Bautista.


Detén alma mía tu letargo que no
te emancipa del atavío tramposo
y caduco y te aferra a los espejismos
banales del mundo que se hunde y no reza.
¡Despierta mi alma y sigue al Jesús Maestro!
Fuera de Ti no vive, duerme y se extravía.      
Cordero de Dios que cargas el pecado
del mundo libérame de todos males.

Cuando chico en las iglesias, los cordiales
rostros traían la paz que no volví a ver.
En mi infancia yo viví por vez última el
misterio de una solemne ceremonia.
Respeto era una antorcha que relumbraba.
Olvida las pretéritas imágenes
mi alma, y su escoldo que se extingue flébil,
y se destiñe y canta a Cristo hasta oírlo                 


Despierta alma, ¿o quieres seguir cargando,
exánime, la repetida piedra de
Sísifo equivocada que te hizo perder?
Enfrenta a Morfeo y dile: ¡Aquí está mi
espíritu fuerte que te a ti te vencerá!
¡Despójate de ese atuendo de anestesia!
Leed: “Yo soy el pan de vida, el que viene a
mí nunca tendrá hambre ni sed”, dijo Cristo. *

Una rosa en el éter inasequible azul
mis ojos vieron y no la tomaron;  mas
aún había posibilidades de
pensar en ella, como asimismo volver
a revivir**, ¡oh, las quimeras mojadas
y desvalidas en su original forma!
e impedir truequen en malos deseos.
¡Ten de esta estrofa lo que te guste, Señor!

¡Me siento tan agradecido Señor…! que
quisiese darte un abrazo por tu pronta
ayuda en resolver tortuosos problemas.
Sé otra vez la primera alma, primigenia
“exhalación” que del Padre Único fuiste.
Recobra tu identidad, tu ser tú misma
que no se repite, es individual y
que busca a Cristo para llegar al Padre.

¡Ea!, despierta y corre idéntica a ti misma
aunque fluyas en las aguas de Heráclito.  ***    
Corre a tu gusto; pero corre tras ella.
No está perdida, está vedada por la
obscuridad de tu cuerpo material.
En el río Jordán, El Bautista cedió
el ministerio a su amado Señor Jesús.
Celebro estar escribiendo esta alabanza .


Despierta, vuela y remóntate a los tipos
fijos de la Bondad y Belleza de los
que te desviaste ignorando el error, 
y el mal que te sobrevendrían cuando aún
eras nacida apenas, y libre eternal.
¡Oh, tú te encerraste en tu propia obscuridad!,
como toda alma que del camino de la
Verdad se aleja y se pierde del Señor.


El Altísimo no creó las tinieblas,
Él es Luz que brilla eterna sin que mengue
un corpúsculo su resplandor divino.
La luz no puede generar la obscuridad,
como así tampoco la bondad la maldad.
Fueron creadas por las almas cuando
se alejaron del Cielo, del Señor y de
la Verdad bella que no cambian y alumbran.


* Juan 6,35.

** Licencia poética ('volver a revivir', redundancia forzada, en todo caso el peso emocional la requiere a fin de resaltar el sentido...) para mantener la métrica dodecasílaba.

*** Gracias don Jordán Bruno Genta.

Salmo 8

                                                                       A San Pablo.


¡Abre más grandes tus purísimos ojos
Santa María Virgen, madre del Señor!,
a fin de que de ti nos llegue luz mansa,
bendita y amorosa; pues la necesitamos
mucho en este pecador mundo penoso.
Detén la inmoralidad y el ateísmo.

Gozosa mi alma, meditará gozosos
misterios envuelven aún tu nombre santo,
pletóricos de santidad y abnegación:
La visita del Ángel Gabriel, la llama
ardiente en tu corazón por aceptar a
Jesús y con Él ser madre de nosotros.


Perdona las últimas atrocidades
cometidas en favor de truncar una
existencia inocente a manos de ateos.
Llama a tu regazo de luz y de amor a
las almas de nuestros pobres difuntos que aún
no descansan, madre misericordiosa.

Santa madre de Dios Hijo y Esposa Santa
del Altísimo, permíteme enviarte
una petición personal: ¡Suplícale
por mí al Unigénito de Dios que perdone
pecados de mis familiares difuntos!
¡Bendícenos y ayúdanos en la muerte!


El Espíritu Santo te visitó, tú
lo aceptaste, te adheriste a Él, en el alma y en
la fe y entonces el Altísimo te cubrió
con su sombra y fuiste la Reina del Cielo
y Patrona Santa de este bajo mundo.
Reina del universo, flor del Paraíso.

Salmo 7

                                                                                  A San José.

 

¡Qué placer bello y sano el espíritu
siente cuando cumple un deber que no sabe
dónde se originó y como perdida ave
sigue inconsciente acaso el feliz rumbo que el
Señor dijo, entre vientos y ráfagas…!
Moralidad a fe mía que se llama
el estado en que el espíritu se deja
¡oh!, abatir por ella y grácil la goza.
Fue efímero; pero se puede repetir.
Ayúdame y siempre contigo yo estaré.
¡Jesús, esos momentos son gracias a Ti!


¡Prestadme Orfeo tu lira; y tú Apolo
prestadme un poco el ideal de belleza!
¿Ignoran que en estas peticiones buenos
propósitos hay que no puedo desoir?
¡Oh, bellezas formales e irresistibles
habitaban el vergel celestial de luz…!
Allí mi alma encontró gozo y el placer del bien.
Ellas eran el premio por seguir a Dios.
El alma busca la forma por su beldad;
y porque en su centro se encuentra la Verdad.
Comprendo estas cosas cuando sigo al Señor.


Reflexiono mirando el cielo calmo…
A aceptar mi alma se dispone los dardos
que se arrojan contra el paupérrimo estilo.
No tengo tiempo, las debo veloz captar
cual si yo fuese un pintor impresionista.
Ellas como flores en cascadas brotan
y cubren Moralidad y la perfilan;
fluyen llenas de luz y de fresca aroma.
Abren el puente con el Espíritu Santo;
el alma siente reposo y mejoría.
Es que recibió un don más gracias al Señor.

Los astros majestuosos miro y pienso en
Cristo. Cierro los ojos y su imagen en
mi mente recreo por la imaginación.
Después surgen pensamientos harto crudos
que ponen de rodillas al espíritu
como la pregunta por el no ser atroz.
Ellos hacen que el alma se repliegue en sí;
son pensamientos de un alma que ya no está
dormida en la turbia inmadurez primera
que sucede a la reencarnación, pienso.
Mi ascesis y adelanto son tuyos, Jesús.






Salmo 6

¡Qué pequeña es la boca del triste hombre             
para pronunciar tu Santo eterno Nombre               
que es inconmensurable, para nosotros!      
¡Y qué poca cosa es la ciencia terrenal de                 
tus hijos!, ¡Señor!, que no alcanza a comprender,      
ni mucho menos a poder mensurarlo.

Mas Tú en cambio llamas a cada una de tus             
criaturas por su nombre; y tienes contados
sus cabellos como los granos de arena.
Señor, no quiero ser original, quiero         
ser verdadero; y  por este motivo       
anuncio que los versos que a continuación

vendrán son de un bello salmo y no son míos;
mas ellos expresan con exactitud la
solicitud que mi alma te quiere enviar.
¡Oh!, “dirige tú mis ojos para que no  
vean cosas vanas”
ª. ¡Oh!, “no apartes de mis
labios la palabra verdadera
”.ªª “Señor,


de noche me acuerdo de tu Nombre”ªª santo.
El Señor me ha dado la posibilidad
de redimirme de mis malas antiguas
letras; y a fe que empecé ahora en esta
blanda, noche tranquila de una pintura…
En la que mi lira embelesada, alegre

desgaja para Él, sones de hermosura…
aspirando a alcanzar los “tipos fijos” de
la Bondad y de la Belleza, gracias a
las cuales el alma asciende hacia la Verdad,
y luego hacia Dios, como escribe Marechal.
Belleza derramará mi pluma en una

hoja etérea de esta noche mística.
Y quizás yo la vuelva a leer sentado
muy próximo a las puertas del Paraíso.
No amargamente, sino riendo, diré:
¡Qué limitado es el lenguaje del hombre!
De noche, Señor, me acuerdo de Ti.


ª Salmo 119, v37.
ªª Salmo 119, v43
ªªª Salmo 119, v55




Salmo 5

                                                                                   A  Leopoldo Marechal

Yo vi hace unos meses la imagen del rostro
carnal de Cristo en el pétalo de rosa,     
en la tumba hallado de Santa Teresa     
del niño Jesús, y mi alma cree hoy que es la
del hombre que nos amó más en esta tierra.
Fue una rima al principio, y una necesidad
luego mi alma y ojos no pudieron detener.
Si te veo es porque me tienes ternura.

Jamás pensé asombrado que un simple mortal
de este mundo muy inferior pudiese verlo,
porque es privilegio maravilloso que
se reserva a las almas que se vuelven al
Señor en busca de protección, alivio
a los tormentos de ser en este cuerpo,
su ayuda en las pruebas, su guía y oídos.

¡Yo celebro la dicha de contemplarlo!
¡Gracias a Ti!, mi alma tiene más luz, Señor.
Bien sé que esa imagen divina no eres Tú,
sino el reflejo que habiendo salido de
la Eternidad entró en este orbe y luego se
hizo materia y en un pétalo se imprimió.
Con todo, es mucho para mí. Os digo
a vosotros:  ¡Acercaos y miradla!

Salmo 4

Señor Jesús, si yo te viese caminar,
¡oh!, dejaría las cosas que estuviera
haciendo y rápidamente con el alma
henchida de asombro me acercaría a Ti,
para tocar tu manto y pedirte que me
arranques de ella la mayor cantidad de

pesos materiales y afectivos que Tú más
puedas, por favor, pues a este orbe ellos me atan.
¿Acaso podrá mi alma elevarse si estoy
atado a ellos y alcanzar la  ansiada Gloria?
Aferrado a tu manto te pediría,
afligido y no sin vergüenza, perdonases

Tú, mis faltas, mis culpas y mis pecados
Que me impiden llegar al Reino del Padre.
Que ilumines con tu gracia mi espíritu a
fin de que él gobierne mi cuerpo y no al revés.
Quisiese ser un discípulo tuyo y estar
personalmente escuchando tus lecciones,

para aprender a mitigar las malditas
bajas pasiones y los peores viles
instintos del cuerpo que le quitan luz al
alma y la conducen a obscuras regiones
de las cuales le es harto difícil retornar.
Que calles mi boca cuando ella intente

decir mal vocablo y refrenes mis malos
pensamientos que surgen amenazantes
en la calígine de la noche mía,
en desmedro cruel de la salud de mi alma.
¡Señor!, tales cosas te pediría yo.
Que se resumen en una: ¡Salva mi alma!

Benditos por siempre sean los autores
de los salmos y ¡alabado sea Jesús!
Al Señor le agrada que uno los relea.
Acepta Señor otro salmo más a Ti.
Señor Jesús, si yo te viese caminar,
¡oh!, dejaría las cosas que estuviera
haciendo, e iría detrás de tu manto.

Salmo 3

                                                                                              A mi Ángel de la guarda


¿Qué estáis esperando, hermanas criaturas de este
orbe, para pensar en Cristo y hacer el bien
y no el mal, de ahora en más y para siempre?
¿Hasta cuándo seguiréis pecando contra el
Espíritu Santo faltando a la verdad
cuando en lugar de impartir justicia impartes
iniquidad, y en vez de política haces
demagogia que pacta con el demonio
del dinero mundial que pierde las almas?
Piensa más en Cristo y la dicha llegará.

¿Ignoráis que los desastres naturales
y la pandemia, actual flagelo que no
acaba, son la expresión de los Celestes
Siervos de Amor que manifiestan su enojo?
Deja de arruinar el mundo para  extraer
y explotar con ambición sus tesoros que
no son eternos; explota la potencia
más bien de tu espíritu y elévala hacia Dios,
mediante el pensamiento en su único Hijo.
¡A Ti debemos orar para salvarnos!
 
¿Creéis que a Jesucristo agrada que os matéis
los unos a los otros? Ama al prójimo
como a ti mismo está escrito que el Maestro
dijo en su infinita sapiencia. Entonces,
¿ por qué hacéis lo contrario? Si conocéis la
verdad y obráis el mal ofendeís a Cristo;
pues Él es la Verdad, y no quiere el mal,
ni el odio ni la venganza ni las guerras.
Si no obras el bien en virtud de la verdad
le estás dando la espalda a Jesucristo.

No mates animales por diversión, por
placer u odio; pues son creaturas como
tú y yo, hechas por Dios; y Él sólo sabe con
qué fin las puso en el mundo según su plan
majestuoso que ningún Serafín podrá
conocer, pues cada cosa de Él y en Él es
infinita, luego, imposible de saber.
No pierdas el mayor tesoro que es tu alma.
¡Gracias a ti Señor por estas palabras!
¡Oh, Tú me las inspiras. Humilde aquí estoy!

Nómbralo más seguido y notarás que no
hace falta ser un sabio para saber
que en el maltrato no hay amor sino desprecio
y el olvido de que todas las cosas del
universo responden al Santo Verbo.
Que en tus labios y en tu boca esté con más
frecuencia su Nombre y todo el día dure.
No hay que ser un sabio, hay que ser “pobre de
espíritu”  y acercarse como niño manso;
pero maduro por la razón y su Luz.

Mirad el cielo y atended las “cosas” que son
Celestes;  y no te aferréis a las de la
tierra; pues estas cambian y fenecen en
menor  temporalidad de la que a una gota
de rocío le lleva precipitarse
del pétalo al suelo y al fin desaparecer,
mas las primeras realmente importan
porque no cambian, porque son eternas,
son la verdad que el alma debe alcanzar si
quiere plena elevación y redimirse.

Él espera que conozcas las Celestes
“cosas” con el corazón puro para que
retornes a Él , limpio y arrepentido como
pródigo hijo, sano, que entra cantando en la
casa del Padre: ¡Alabado seas por
Ti mismo eternamente! y porque nos diste
la vida! Parezcámonos a Él, puesto que
Él nos hizo a su imagen y semejanza.
¡Oh, mundo, conviértete al amor de Cristo
antes de que pise este orbe una vez más!

Recuerda que será su segunda y última
venida; y que de tus libres acciones
depende que termine esta pandemia y no
venga otra y después otra por vuestra culpa.
¿Queréis ir al Cielo o al  infierno? Entonces,
haz el bien, evita el mal, y haz caridad con
el espíritu oyendo al otro y siendo
paciente; pues no basta dar materia , hay
que ayudar con el corazón al prójimo
aunque cueste, así lo desea Cristo.

Pon setenta veces la otra mejilla; bien
sabes que es justo hacerlo si examinas tu
alma a fin de conocerla y conocerte;
y sabrás que el sopapo en la mejilla, no
proviene de Dios que no castiga, porque es
Amor y amoroso, sino que tú mismo
te abofeteas cada vez que te apartas
de la verdad, de la bondad y belleza
y caes en el error, en la ignorancia
que son el pecado que pierden el alma.

Reconcíliate con la humanidad, pues es
deseo (y bien para nosotros) de
Cristo nuestro único Señor; perdona a tu
prójimo cuantas veces sea menester.
Ama la verdad, respeta la justicia.
No sea que la última venida  del Juez
Supremo, el Hijo de Dios, se produzca y
tu alma siga siendo mala, vengativa,
pecadora, inicua o atea y ruegues en
vano ascender al Cielo con Jesucristo.

Salmo 2

                                                                 A don  Jordán Bruno Genta; y a don Mario Caponnetto.

“Pidan y se les dará” nos enseñaste,
Señor, en tus Santas Escrituras que
yo releo para acercarme más a Ti.
Y pido sabiduría para ya no pecar
de palabra ni de pensamiento; y así    
poder llegar más rápidamente a la luz.

Mi corazón es bueno, perdona y si de
mi boca sale un vocablo que no puede
llegar a tus oídos por ser puros, es
porque mis ojos vieron una injusticia
impune a mi lado que hizo reaccionar
mi lengua; en breve tiempo mi corazón

olvida el golpe o la afrenta y todo vuelve         
a ser calmo entonces, porque pienso en Cristo.
Él, me oye,  todos los tormentos aplaca.
Cuando pienso en Ti, Señor, mi espíritu se
expande en busca de la verdad, capta más
luz; y con tu ayuda enfrenta y aniquila las

bajas pasiones que intentan adueñarse
del envoltorio del alma; mas ellas al
punto claudican ante la Luz Santa que
viene a mi cuando te  invoco o pienso en Ti o te
nombro, Señor. Ella es mi escudo, mi roca
y es mi Salvación; responde a Ti, porque Tú
eres la Luz de la Verdad y del Amor.

¡Cantemos un himno con alegría y amor!
¡Elevémoslo al cielo en alabanza y en
honor a nuestro Señor Jesucristo!, que
en este mundo dejó su sangre en la cruz
para que nosotros fuéramos hijos de
Dios y para nuestra redención. Cantemos

todos: ¡ Aleluya Abba, somos tus hijos!,
y fuimos perdonados y bendecidos
por tu Unigénito que nos amó más que
ningún otro hombre en la tierra, y nos ama.
¡Alabado seas, Señor Jesucristo,
en el Cielo, en este orbe y en la Eternidad!
¡Oh, hoy un nuevo pan tuyo alimentó mi alma!

 


Salmo 1

                                                                       A los salmistas, a los santos, a los profetas, a los                                                                                                         Ángeles,  a San Agustín, a Dios.

 

¡Oh, en verdad son bellos los astros en sí
mismos!; y por la luz que proporcionan tan
tenue y mansa en el cielo, que quisiste que
fuese tranquilo, Señor!; y que gobiernas
sin que tu pulso tiemble y sin que vacilen    
o cambien tus decisiones; puesto que estas
son propias del hombre finito y mudable;
mas no de Ti que eres Eternamente Tú

mismo e infinito. Viendo y admirando la
beldad de las estrellas, -y sabiendo que
existe tu Reino al que las almas probas
llegarán, habiéndose despojado de
la temporalidad y de la materia,
(que pecaron y que por ello expulsadas
fueron de la Eternidad) que impiden saber
directamente las cosas y establecer

conexión directa de espíritu al de Dios,-
mi espíritu no cesa de pensar cuántos
millones de veces más bello es el Cielo
que Tú creaste para gozar la Bondad
y la Belleza que eres Tú mismo, Señor.
Estrellas, luz y cielo, ¡alaben y den
gracias al Creador!, antes de acostarse y
al levantarse. Celebrad: ¡Bellos hemos 

sido hechos por obra y gracia del que todo
lo ama!, y en agradecimiento elevemos
un cántico de alabanza. ¡Gracias Dios, por
la sabiduría que me estás dando!;
mi espíritu la verifica cuando mi
pluma escribe, y sé que es un don que reparte
El Espíritu Santo, para elevarnos
hacia la verdad que Él mismo nos comparte.

Estrellas, luz y cielo, ¡alaben y den
gracias al Creador!, antes de acostarse y
al levantarse. Demos gracias cantando
nosotros, que también somos criaturas.
Cantemos y celebremos la ayuda y la
luz del que nos amó antes de "ser tiempo"
para merecer el verdadero Cielo
que es el eterno descanso de estar en Dios.


Salmo 56

  ¡Jesús, ay, soñé que estabas en mis brazos mortales, y tiernamente te mecía en silla como en un retiro, apartados! Me miraba, atenta, la V...