lunes, 19 de abril de 2021

Salmo 11

                                                               A Santa Teresita del Niño Jesús; y a Francois Villon.


Satisfactoriamente pasé hoy una prueba,
teniendo fuerzas gracias a Jesucristo.
Tomé dos mantas de invierno, corrí bajo
la gran lluvia que arreciaba repentina,
por el ventarrón mojado y sacudido,
miré el cielo y exclamé: ¡Guíame, mi Señor!               
¡Brilló tu bella Providencia Divina…!

Entonces resuelto, envolví el animal
que estaba temblando con los ojos idos,
y lo puse a resguardo caliente junto a
su agua que no tomó y le dejé comida.
Lía es su nombre, vino a casa anteayer.
Este hecho no casual me inspiró otro salmo.
¡Son once salmos escritos para el Señor!

Temía que me mordiese… el miedo se fue
con la reciedumbre que me envió desde
el cielo el Señor Jesús que todo lo ve,
y sabe cuándo sus hijos necesitan
una ayuda que se solicitó con el
alma y el corazón humildes y sencillos.
Jesús me oyó en la tormenta y fue mi lumbre.

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