domingo, 19 de septiembre de 2021

Salmo 42

                                                                A Samuel Taylor Coleridge                                             


Jesús, ¿por qué tardas en venir?

¿Qué hecho del mundo demora

tanto tu llegada salvífica?

¡Las cosas no van bien aquí...!

Las almas encarnadas continúan

exterminándose mutuamente,

y rumores de guerras circulan

entre países nuevos y repetidos;

¿recuerdas dijiste a tus discípulos,

una noche, que llegarían* en tiempos

de necesaria, obscura tribulación?

Tus proféticas palabras, inscriptas en

la Eternidad inalterable, se cumplen,

¡Rabí!; la naturaleza está sufriendo

mucho las causadas deformaciones

por el pisoteo del hombre, siempre

egoísta, que la deturpa y explota

para sus lujos sostener; a Mammón

sigue, rinde culto, sonríe y aplaude.

Las aguas de los vivos océanos alcanzan

ciertos vulnerables continentes,

y sus enardecidas olas inundan

poblados y se llevan vehículos

en los que sus conductores perecen,

pobres animales ahogan y arruinan casas.

Todos los días hay bosques incendiados;

el plástico mata infinidad de especies.

Tifones, incendios, inundaciones,

calcinantes temperaturas, crisis del medio

ambiente, calentamiento global. Extrañas

luces y formas surcan los cielos asombrando

los ojos de los pocos seres que los miran.

Huracanes, ciclones. ¿Qué es axiología?

Odio, violencia, hambruna... no creen en Ti.

Quieren conquistar el espacio, y no pueden

manejarse a sí mismos tus hijos pecadores.

No escucho decir: Somos del Altísimo amadores,

creo en el Mesías, creo en el Padre de Abraham,

Isaac, Jacob, creo en el Espíritu de Dios

y de Cristo, creo en la Virgen María Santa.

Yo ya no soy de este mundo, y debe mi alma

seguir batallando hasta que Tú llegues, Señor.

¡Ya sé, Tú vendrás cuando yo no peque!


* Rumores de guerra.


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