miércoles, 17 de noviembre de 2021

Salmo 43

                                                                      A San Juan


¿Realmente me escuchas, Jesucristo,

desde el Cielo que reinas junto al Padre

al que eres idéntico como dijo

San Juan, quien te llamó Verbo Encarnado?


Es una pregunta que me acompaña,

y que repito en cada lugar que voy;

aunque el sol lejos se esconda, o brille;

solo, o entre personas que este mundo aman


no es el tuyo, y ahora tampoco es mío.

Si no fuese por los Ángeles de Dios,

¿escucharías mis plegarias, Jesús?

No; pues tus oídos son santísimos. ***


Si estoy equivocado, ¡perdóname Tú,

con tu corazón santo y puro, Señor,

mi Rabí de las Eternas Alturas!

¡Oh, soy una pecadora criatura!


con pecados tan torpes por momentos,

que si tu Bondad no me ayuda, otra vez

la misma piedra de la sierpe misma

me apartará de Ti, y llorar yo querré.


Es tarde mientras este salmo escribo;

la humedad y el frío invaden mis pies que

sin medias están; oigo el ruin silbido

de mi estómago que empieza a molestar...


Mi alimento es hacer la voluntad del 

Padre.* Olvido las necesidades de

la carne; y escribo para que me escuches

con Bondad, me salves, ¡mi Señor y Dios! **



* Evangelio de  San Juan.

** Evangelio de San Juan


***Con los oídos materiales. 


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