A San Juan
¿Realmente me escuchas, Jesucristo,
desde el Cielo que reinas junto al Padre
al que eres idéntico como dijo
San Juan, quien te llamó Verbo Encarnado?
Es una pregunta que me acompaña,
y que repito en cada lugar que voy;
aunque el sol lejos se esconda, o brille;
solo, o entre personas que este mundo aman
no es el tuyo, y ahora tampoco es mío.
Si no fuese por los Ángeles de Dios,
¿escucharías mis plegarias, Jesús?
No; pues tus oídos son santísimos. ***
Si estoy equivocado, ¡perdóname Tú,
con tu corazón santo y puro, Señor,
mi Rabí de las Eternas Alturas!
¡Oh, soy una pecadora criatura!
con pecados tan torpes por momentos,
que si tu Bondad no me ayuda, otra vez
la misma piedra de la sierpe misma
me apartará de Ti, y llorar yo querré.
Es tarde mientras este salmo escribo;
la humedad y el frío invaden mis pies que
sin medias están; oigo el ruin silbido
de mi estómago que empieza a molestar...
Mi alimento es hacer la voluntad del
Padre.* Olvido las necesidades de
la carne; y escribo para que me escuches
con Bondad, me salves, ¡mi Señor y Dios! **
* Evangelio de San Juan.
** Evangelio de San Juan
No hay comentarios:
Publicar un comentario