lunes, 19 de abril de 2021

Salmo 9

                                                                                A San Juan El Bautista.


Detén alma mía tu letargo que no
te emancipa del atavío tramposo
y caduco y te aferra a los espejismos
banales del mundo que se hunde y no reza.
¡Despierta mi alma y sigue al Jesús Maestro!
Fuera de Ti no vive, duerme y se extravía.      
Cordero de Dios que cargas el pecado
del mundo libérame de todos males.

Cuando chico en las iglesias, los cordiales
rostros traían la paz que no volví a ver.
En mi infancia yo viví por vez última el
misterio de una solemne ceremonia.
Respeto era una antorcha que relumbraba.
Olvida las pretéritas imágenes
mi alma, y su escoldo que se extingue flébil,
y se destiñe y canta a Cristo hasta oírlo                 


Despierta alma, ¿o quieres seguir cargando,
exánime, la repetida piedra de
Sísifo equivocada que te hizo perder?
Enfrenta a Morfeo y dile: ¡Aquí está mi
espíritu fuerte que te a ti te vencerá!
¡Despójate de ese atuendo de anestesia!
Leed: “Yo soy el pan de vida, el que viene a
mí nunca tendrá hambre ni sed”, dijo Cristo. *

Una rosa en el éter inasequible azul
mis ojos vieron y no la tomaron;  mas
aún había posibilidades de
pensar en ella, como asimismo volver
a revivir**, ¡oh, las quimeras mojadas
y desvalidas en su original forma!
e impedir truequen en malos deseos.
¡Ten de esta estrofa lo que te guste, Señor!

¡Me siento tan agradecido Señor…! que
quisiese darte un abrazo por tu pronta
ayuda en resolver tortuosos problemas.
Sé otra vez la primera alma, primigenia
“exhalación” que del Padre Único fuiste.
Recobra tu identidad, tu ser tú misma
que no se repite, es individual y
que busca a Cristo para llegar al Padre.

¡Ea!, despierta y corre idéntica a ti misma
aunque fluyas en las aguas de Heráclito.  ***    
Corre a tu gusto; pero corre tras ella.
No está perdida, está vedada por la
obscuridad de tu cuerpo material.
En el río Jordán, El Bautista cedió
el ministerio a su amado Señor Jesús.
Celebro estar escribiendo esta alabanza .


Despierta, vuela y remóntate a los tipos
fijos de la Bondad y Belleza de los
que te desviaste ignorando el error, 
y el mal que te sobrevendrían cuando aún
eras nacida apenas, y libre eternal.
¡Oh, tú te encerraste en tu propia obscuridad!,
como toda alma que del camino de la
Verdad se aleja y se pierde del Señor.


El Altísimo no creó las tinieblas,
Él es Luz que brilla eterna sin que mengue
un corpúsculo su resplandor divino.
La luz no puede generar la obscuridad,
como así tampoco la bondad la maldad.
Fueron creadas por las almas cuando
se alejaron del Cielo, del Señor y de
la Verdad bella que no cambian y alumbran.


* Juan 6,35.

** Licencia poética ('volver a revivir', redundancia forzada, en todo caso el peso emocional la requiere a fin de resaltar el sentido...) para mantener la métrica dodecasílaba.

*** Gracias don Jordán Bruno Genta.

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