A Leopoldo Marechal
carnal de Cristo en el pétalo de rosa,
en la tumba hallado de Santa Teresa
del niño Jesús, y mi alma cree hoy que es la
del hombre que nos amó más en esta tierra.
Fue una rima al principio, y una necesidad
luego mi alma y ojos no pudieron detener.
Si te veo es porque me tienes ternura.
Jamás pensé asombrado que un simple mortal
de este mundo muy inferior pudiese verlo,
porque es privilegio maravilloso que
se reserva a las almas que se vuelven al
Señor en busca de protección, alivio
a los tormentos de ser en este cuerpo,
su ayuda en las pruebas, su guía y oídos.
¡Yo celebro la dicha de contemplarlo!
¡Gracias a Ti!, mi alma tiene más luz, Señor.
Bien sé que esa imagen divina no eres Tú,
sino el reflejo que habiendo salido de
la Eternidad entró en este orbe y luego se
hizo materia y en un pétalo se imprimió.
Con todo, es mucho para mí. Os digo
a vosotros: ¡Acercaos y miradla!
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