domingo, 19 de diciembre de 2021

Salmo 51

                                                  A Richard Crashaw (1613-1649) y a Richard Lovelace (1618-1658)               

 

Veo el pan, simple y manso, el mismo que Tú

multiplicaste generoso ante tus

discípulos. Oh, ¿"cinco panes y dos

peces", alcanzan para tantos, Señor?*

Cinco mil hombres comieron esa vez...


Ese pan que los poderosos de este

mundo rechazan con fría ceguedad

yo veo y agradezco, ¡a Ti bendiciendo!

por mi pan de todos los días, y por

el que alimenta mi alma, pan substancial.


*San Mateo 14, 13

martes, 14 de diciembre de 2021

Salmo 50

                                                                                A Simply Red 


¡Espíritu Santo, por mí ten piedad!;

y no permitas que de mi alma egresen

palabras que no sean ciertas; ni se

formen en ella sentimientos malos;

antes bien, que broten mansas y justas

durante todas las noches y días,

entonces seré por Ti bendecido. Y en

mis sentimientos habrá paz, dulzura


hacia mis hermanos de este mundo con

obscuros corazones, oh, que nunca

han sondeado, de lo contrario, si

lo conociesen accederían a él

y extirparían rencor, odio, maldad.

Quiero bien las relaciones terminar

con almas encarnadas en la tierra.

Espíritu Santo, ayúdame a borrar


las negras imágenes que en mi mente

viví en una especie de sueño que fue,

supongo, antes de mi reencarnación,

o cual recuerdo primero del alma...

Como San Agustín me pregunto* ¿en qué

estado se encontrará mi alma cuando

llegues Tú Jesús? Te pido corrección...

Y Él nos pide la octava de Amor subir.


* Confesiones. San Agustín.


lunes, 13 de diciembre de 2021

Salmo 49

                                                                      A Ben Jonson, a Robert Herrick, y a Claude Debussy 


Hoy, con mis escritas palabras quiero

perdón pedirte por el tan perdido

tiempo en vanas y malas distracciones.

Si estoy en esta tierra de pecadores,

¿qué otra cosa mi alma puede hacer sino

perdón pedirte, orar adolorida?,

Verbo encarnado, Hijo del Altísimo,

para no caer en obscuras horas,

oh, de vicios y pecados henchidas.

En mi juventud no pude oír tu Voz.


¡Jesús!, ¿por qué no pude escucharla?

¿Qué ocurrió en mis oidos? ¿Habría un

malvado velo, celoso de tu Amor

cuando yo era joven, y de Ti nadie

me hablaba? ¿Cómo iba a encontrar

recto camino si iba solo en mi andar?

Si hubiese visto el faro de tu Luz, el

rumbo de mi alma habría corregido,

como corrijo ahora mis acciones,

impulsos y tendencias que me pierden...


Mas hoy; las cosas son distintas; el

estado de mi espíritu otro es, ¡a Ti

gracias, Señor Jesucristo, mi Rabí!

En resumidas cuentas, en mi salmo

laméntome por el tiempo perdido en

bajezas malgastado, ¡tan distante

de tu Amor lejano que me esperaba! Y

tal vez Tú sabías que alguna vez yo, en

tu honor, Gloria y alabanza escribiría...

Hallelú Yah, el Hijo de Dios me escucha.

sábado, 11 de diciembre de 2021

Salmo 48

                                                                                         A John Donne


Ven, señal, transpórtate cuanto antes

a mi ardoroso corazón, sones

él desea verter, reposados y

tranquilos; deja el lugar en donde estés...

Nervioso estoy, ven, ven por un instante.

Si no vienes pensaré zozobrando:

¿debo escribir el salmo cuarenta y ocho?, y

si en duda queda suspendida mi alma,

¡oh, querré arrancar de mis ojos agua!

Pensando en Ti disipo la hesitación.


Grávida espera es también un trabajo.

¿Por qué no decir que su carga pesa

cual la bóveda que sostiene Atlante,

con sus adoloridos hombros pena,

engañado? ¡Aparece ante mis ojos!

Recibo tus señales, ¿vendrás, Señor,

por mí cuando a ese número llegue yo?

En mi alma yo veo un púrpura rayo

después de que mis salmos finalizan.

!Jesús de Nazaret, te espero y alabo!

jueves, 9 de diciembre de 2021

Salmo 47

 

                                                A Henry Howard, y a Francis Beaumont



Una buena comunicación tengo

todos los días que me dice:

Sigue escribiendo, serás por el cielo

recompensado; y verás sus frutos, el

primero de los cuales es tu propia

salvación, ¡del alma bellísima hora!



¿Serás Tú, Jesús, o mi ángel guardián quien

me aconseja escribir salmos sabiendo

mi misión en este orbe debo cumplir?

Cuando las mundanas distracciones que

hacen pecar, y las presiones sufrir,

a la voluntad de uno ajenas, bajos


estados y emociones, oh, arrancan al

espíritu que ansía tranquilidad,

difícil es escribir concentrado;

aunque ¡bendita sea la tarea!

De Ti, Señor, viene el impulso manso,

con amorosa voluntad lo envías,


para redimirme, y yo percibo las

diversas señales en los números,

las cansadas horas, y en los pájaros

alegres con sus gorjeos dorados

diciéndome: No te distraigas, hijo,

estoy cerca de ti y siempre te ayudo.


Que en los malvados, duros corazones

en que odio abunda porque no creen en

Ti, Jesús bendito, ¡haya creencia en tu

Espíritu Santo, sólo así habrá paz!,

y el odio desterrado no hará enfrentar

a las almas hermanas de este mundo...


Tu cruz pesó, ciertamente, mucho más

que mis penosos trabajos; por eso

yo seguiré escribiendo en tanto justa

voluntad tuya hágase. Y fiel a Ti

soy y no me uno a ninguna mujer, nunca

¡Tu Amor alcanza, a Ti unirnos debemos!



miércoles, 8 de diciembre de 2021

Salmo 46

 

                                                              A Samuel Daniel, John Webster y a Charles Saint Saens


Por razón de injusticias, a veces, la

voz alzo perjudicándome un poco,

mirando el cielo, abatido y lloroso...

Sé que Tú no quieres yo esté así, Señor,

por más que en mis reclamos haya razón.


Quieres que en mi semblante la luz brille, y

amargura no opaque con su rubor

yerto y umbrío sus mejillas cuitadas;

y quieres, Jesús, que él sonría alegre,

cante feliz con el alma, y no pene.


Alzo la voz con cerril tono cuando

las violentas interrupciones no me

dejan en paz, y meditar no puedo,

ida luz, ¿dónde está la bienandanza

ilumine mi alma alumbrar no puedo?


¡Jesucristo, perdóname!, Tú sabes

cómo cuesta tener paciencia en esta

tierra do hay poco amor, y mucho odio arde.

Además, ¿qué tienes que ver en esto?,

si el orbe cruel me hizo fuerte la voz alzar.


Salmo 45

                                                                                        A Francis Quarles (1592-1644)


Mil veces...una y otra vez, me pregunto,

como los poetas de los salmos Tú

leías, ¿cómo será tu faz, Jesús?,

en gran parte de las horas del día;

¡oh, yo ni siquiera en sueños vislumbro!


Tus discípulos la han visto de cerca; y

vio el paralítico tu Santo Rostro

que a la piscina de Betesda llegar

no podía, en que sus aguas un Ángel

de Dios removíalas, bondadoso,


para mostrar del Altísimo Gloria,

y poder, en el Rabí delegada.

Treinta y ocho años su cuerpo pecó; y al pasar

el Hijo del hombre le preguntó: ¿ Ser

sano quieres? ¡Sí, te imploro por mi alma!


Quiero erguirme; mi cansada camilla

del ánima tomar, ¡e ir tras tus pasos!;

y aprovecho hoy es de la Virgen el día,

¡madre de Dios!, a fin de pedirle, si es

su deseo, me cuente, ¿cómo es su faz?

lunes, 6 de diciembre de 2021

Salmo 44

                                                                                  A John Donne


Si antes de partir...tuviese la lira

que en esta reencarnación yo dejar,

¡por Ti, de buen grado la dejaría!

Me preparo, la enfundo; papel, pluma

os agradezco mucho vuestra ayuda.


Al lado tuyo no hará falta ningún

instrumento tañer; me desprendo manso

del laúd me prestaste; él me permitió

ah, componer poesías y salmos,

que a Ti me acercaron, mi Señor Jesús.


Por ellos, Luz entró en mi alma, gracias a

tu bendita asistencia fui mejor ser;

cosecho los frutos de mis poemas

últimos orientados a la Verdad

Mundana poesía, ¡música es Él!

Salmo 56

  ¡Jesús, ay, soñé que estabas en mis brazos mortales, y tiernamente te mecía en silla como en un retiro, apartados! Me miraba, atenta, la V...