A John Donne
Ven, señal, transpórtate cuanto antes
a mi ardoroso corazón, sones
él desea verter, reposados y
tranquilos; deja el lugar en donde estés...
Nervioso estoy, ven, ven por un instante.
Si no vienes pensaré zozobrando:
¿debo escribir el salmo cuarenta y ocho?, y
si en duda queda suspendida mi alma,
¡oh, querré arrancar de mis ojos agua!
Pensando en Ti disipo la hesitación.
Grávida espera es también un trabajo.
¿Por qué no decir que su carga pesa
cual la bóveda que sostiene Atlante,
con sus adoloridos hombros pena,
engañado? ¡Aparece ante mis ojos!
Recibo tus señales, ¿vendrás, Señor,
por mí cuando a ese número llegue yo?
En mi alma yo veo un púrpura rayo
después de que mis salmos finalizan.
!Jesús de Nazaret, te espero y alabo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario