domingo, 18 de julio de 2021

Salmo 34

                                                "Sabemos que si no perdonas, con razón nos destruirás”. San Agustín


                               

Ya muévete un poco noche sabática;

mi vida corre y tu tiempo promana...

¿acaso olvidaste la noción de ritmo...?

No querrás ver cómo perece una ilusión

del alma que no quiere perder instantes.

¿Tú no ves que mis ideas se marchitan?,

el frío las cubre con su manto invernal

y sus crudos arpegios las lastiman.

Despierta a tu auriga pronto y continúa.

Debo escribir salmos que agraden a Cristo.


La lividez fría y cruda de tu tacto

amortaja los astros soñolentos que

se duermen, y me dejan de contemplar,

desdeñosos, en el cielo tan distante...

en cambio, yo no duermo y fenezco siempre

en cada instancia que grita y se repite.

!Luna: cáete ahora!, me encontrarás tú

haciendo un bien, al menos para mí, estoy, pues,

en el intento de escribir un salmo a ÉL.

!Gloria a Ti Señor Jesús en esta noche!


Tú extingues las horribles pupas de mi alma.

Tú eres la senda, vida, el pan y la verdad.

El motor inmarcesible que mueve mi

poesía que yacía en su huesa, en la

Arcadia juvenil cuando mis modelos

de beldad eran Apolo y Orfeo, no más.

Pese a los escollos y a las argucias, el

amor vibra y fluye; "evocando hojas"* estoy

en los campos Elíseos, y tu huélliga

yo sigo y veo blanco, rojo y violeta.**


* John Keats

**  Pureza, amor, transmutación.



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