Yeschua, mantén firme "el báculo de pan" *
en mi espíritu que te seguirá hasta el fin...
Bendíceme con tu exquisita floración
a la distancia; no es tu sucedáneo,
aun así, su fragancia es un alivio en
este orbe cuyos feos olores cubren
los cuerpos de carne y las ánimas hueras
que no te buscan, nombran ni rezan, Señor.
Mi fe en Ti es una tea encendida de amor
en la oleada rompiente de este mundo.
Sin jaez, frugal preparo mi equipaje...
Vosotros, haced el epitafio por mí;
que sea proficuo, mientras apuro
este aguapié en esta noche fría que es el
crisol duro purifica mis pecados.
No he tenido tiempo, sed bondadosos. Yo
no tengo rencores y siempre perdoné.
Me cuesta hilvanar una simple hendíadis.
Mi proloquio es que Tú podes mis espinas
y no dejes en mi alma ningún abrojo.
Alrededor tuyo, Rabi, luminoso
giraré y Tú tendrás que decir, basta hijo.
Yo divago en las bíblicas analepsis y
prolepsis, ellas de la hoja me arrancan
con su vaivén reposado que adormece; el
personaje catalizador es Jesús.
Las rosas más bellas del Cielo alaban tus
pies que lavó Marìa hermana de Marta
con espinacardo y secó con su pelo.
Pocos lastres hay en mí; ven cuando Tú quieras.
* Sustento de vida
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