lunes, 19 de julio de 2021

Salmo 35


Yeschua, mantén firme "el báculo de pan" *

en mi espíritu que te seguirá hasta el fin...

Bendíceme con tu exquisita floración

a la distancia; no es tu sucedáneo,

aun así, su fragancia es un alivio en

este orbe cuyos feos olores cubren

los cuerpos de carne y las ánimas hueras

que no te buscan, nombran ni rezan, Señor.

Mi fe en Ti es una tea encendida de amor

en la oleada rompiente de este mundo.



Sin jaez, frugal preparo mi equipaje...

Vosotros, haced el epitafio por mí;

que sea proficuo, mientras apuro

este aguapié en esta noche fría que es el

crisol duro purifica mis pecados.

No he tenido tiempo, sed bondadosos. Yo

no tengo rencores y siempre perdoné.

Me cuesta hilvanar una simple hendíadis.

Mi proloquio es que Tú podes mis espinas

y no dejes en mi alma ningún abrojo.


Alrededor tuyo, Rabi, luminoso

giraré y Tú tendrás que decir, basta hijo.

Yo divago en las bíblicas analepsis y

prolepsis, ellas de la hoja me arrancan

con su vaivén reposado que adormece; el

personaje catalizador es Jesús.

Las rosas más bellas del Cielo alaban tus

pies que lavó Marìa hermana de Marta

con espinacardo y secó con su pelo.

Pocos lastres hay en mí; ven cuando Tú quieras.



* Sustento de vida

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