"Yahvé redime las almas de sus siervos,
y quienquiera se refugie en Él no pecará". Salmo 33, 22
Hoy has visto que en una disputa familiar
mi alma estuvo de tu lado, y yo te elegí;
pues, eres mi refugio y el que me consuela.
Las creaturas de carne escuchan sólo un
momento; y Tú me oyes todo el día, Señor.
Si yo no quiero pecar; y Tú no quieres
que yo peque, mantenme Tú cerca de Ti.
Tú miras mis ojos llenos de lágrimas.
Si sólo debo agradar a Dios, ¡qué importa
que mis hermanos opinen sobre mi arte!
Las opiniones de este mundo son nulas.
El que dispone los Consejos Celestes,
transmite mensajes a los Servidores,
forma a los Ejércitos de los Ángeles,
dirige a Los Ancianos de los días, Tú
eres, Dios Glorioso y único, Padre nuestro.
A ti debo rendir culto, y agradarte con
mis salmos, egrerio Padre, charlas de hijo,
que de a poco quiere conocerte y te habla.
"Sólo algunos escaparán a la ruina". *
No quiero ser la excepción, sálvame, Rabí.
Al acostarme y al levantarme te nombro.
Y no hay noche en que yo no quiera escribirte,
cuando la familia duerme, y Tú me cuidas.
Tú eres hacedor de las Huestes Celestes,
y riges, Justo, los Consejos Divinos.
Los Arcángeles hablan por Ti con truenos
que retumban en todo el orbe; y prolusión
anticipa de los males que han de venir...
aún hay humanos niegan El Evangelio;
Jesús, intento compartirlo en mi casa.
Salí airoso de la reyerta familiar.
Noches frías, a la intemperie, Tú y yo hemos
vivido. No eran suficientes las ropas...
Tampoco el licor; pero había un llamado.
Schiloh, El Mesías, te esperé en mi terraza
húmeda bajo las estrellas que hiciste en
tu universo local que donaste feliz.
"Emblema de donación"," bendición de la
copa de vino" será mi última cena.
* Ezequiel 14, 12
No hay comentarios:
Publicar un comentario