"Los rectos verán su rostro". Salmo 10, 7
Yo pienso que faltan más columnas buenas
y justas para sostener este globo *
que se cae a pedazos, y se pierde en la
herejía puerca de Mammón sin pensar
en las palabras del Santo de Israel: No
podéis servir a Dios y al dinero. Aquellos
que te niegan acumulando riquezas,
aún no saben; o no quieren despertar.
En un pesebre humilde naciste pobre,
¡alegría de Belén!, Verbo Eterno del
Eterno Dios al que eres consubstancial. En
la piscina de Betesda y en el estanque de
Síloe, me sacudiste como a un loco, y
se fueron de mi alma las podredumbres.
Cortaste mis marchitas reviejas sin luz;
¡volví a nacer gracias a Ti, Señor Jesús!
Verdadero Pastor, Dios con nosotros, el
Amado Nazareno, nadie piensa en tus
llagas reales ni en los clavos que hirieron
tu carne santa y pura se elevó al Cielo.
"Como Moisés, en el desierto, levantó
la serpiente, así es necesario que el Hijo
del hombre sea levantado para que
todo el que cree tenga en Él vida eterna”. **
En el Gólgota bebiste la hiel que era
para el perdón nuestro, te hicieron sufrir, te
expoliaron la túnica burlándose,
recibiste azotes que pudiste evitar,
y la corona de espinas como baldón.
A tu parterre quiero ir, tu inflorescencia
inhalar. Disculpa, no hay epanástrofe... Pues,
con tal de escribirte rompo la lógica.
* San Crisóstomo
** Juan 3, 14, 15
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