jueves, 8 de julio de 2021

Salmo 29

                                                                 A todos los que trabajan infatigablemente con su verbo                                                                         público.


                                                                "¡Vuelve al clamor de las trompetas, -ya, 

                                                                 entre los fuertes vientos -que te oigan!". John Keats.



Ajusta tu penacho que aún se yergue,

toma tu sable y tu adarga valerosa;

y enfréntate tú con los facinerosos

molinos, o en la arena vierte tu sangre,

presea de batalla, como gladiador

cuando se inflamen tus arterias otra vez

ante injusticias nuevas que se iteran.

¡Cual Rodrigo de Vivar rinde a Dios misas!


Mira el Cielo sin quitar de tu mano la

vaina, y al Paradisíaco Padre ayuda

pídele; no te haréis menos valeroso.

Pon tus ojos siempre en su horizonte justo

porque Él es Bueno toda vez que irradia luz,

Belleza, Bondad, que las almas atrae

hacia Sí, a esas almas lo buscan en serio.

¡Señor, Tú nunca abandonas a tus hijos!


que son rectos, y muchas horas al día

te nombran; y antes de emprender un trabajo

se tornará difícil, desde el corazón

feble te dirigen quejosos auxilios

sabiendo que obtendrán el regalo de la

fe por creer en tu Unigénito Jesús; y

buscan en las noches vislumbrar tu rostro.

"Yo soy el pan, el vivo, el que bajó del Cielo". *


Olvida ese odio atávico y lucha limpio;

le agradarás al Señor; y obtendrás gloria

por haber extinguido esa grave falta

opuesta a la caridad que no sirve aquí.

Ponte tu loriga; y cumple sus Mandatos.

Reconoce en tu acervo espiritual su Voz,

que es febrífugo aliciente para el alma

en el tráfago constante de los días.


"La verdad es su palabra".** Debéis saber.

Con su Pasión Mansa conquistó Cristo por

nosotros el Espíritu Santo, a cuya

Persona de la Santísima Trinidad

no nos dirigimos; por eso en este orbe

nada marcha bien. Sed esa tea noble

ígnea que combate las sombras del Mal.

¡Dios siempre asiste a los buenos y a los justos!


* San Juan, 6, 48

** San Juan 17, 17

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Salmo 56

  ¡Jesús, ay, soñé que estabas en mis brazos mortales, y tiernamente te mecía en silla como en un retiro, apartados! Me miraba, atenta, la V...