lunes, 28 de junio de 2021

Salmo 23

Nunca serán suficientes las obras que

en este mundo hagan tus criaturas

para redimirse y complacerte, Padre

y Rey del Altísimo Cielo; tampoco

ellas han de ser del Santo Cordero

las expectativas colmadas que espera

de sus hijos que vino a salvar en la cruz.

Tú eres el agua eterna que calma la sed


del alma perdida que se seca y muere

cuando no reconoce su finitud; y

apartada, sin fe, en las sombras, no abreva en

tu Bondad, Belleza y Luz que son perennes.

"Yo soy el Pan de vida que bajó del Cielo"*

Envidio a los Santos discípulos tuyos.

¡Habría sido lindo estar allí, Jesús,

y compartir Contigo un amanecer!


Polvo, humo, viento que pasa y ya no se oye

son nuestras vidas y obras, que no duran ni

siquiera un efímero suspiro tuyo.

Ellas no alcanzan a cubrir de tu mano

poderosa una medida de tu dedo.

Las cosas gratis que nos das, tardamos en

agradecerlas, por orgullo; mas cuando

carecen en las noches desesperantes


de dolor, miramos hacia arriba, y con los

ojos puestos en Ti las reclamamos.

En el valle de Avén actual yo combatí

como Amós el becerro de la incultura,

el lenguaje ignorante, la moral mala

que pervierte y el descreimiento en mi Dios.

"Sol de justicia, que en su alas traerá

la salvación"** final, ¡trae más luz, pronto!


Producto de nuestras flaquezas, forjamos

distracciones que nos dañan y apartan de

Ti; pero además hay otras que no responden

a nuestro libre albedrío y que sólo tu

poder puede interrumpir si lo queremos.

Yo me acerco más al Espíritu Santo,

gracias a Ti Jesús te inmolaste en la cruz.

Ya me quité el polvo y las ropas sucias.



* Juan 6, 51

** Malaquías 4, 2

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Salmo 56

  ¡Jesús, ay, soñé que estabas en mis brazos mortales, y tiernamente te mecía en silla como en un retiro, apartados! Me miraba, atenta, la V...