“He criado hijos y los he engrandecido,
mas ellos se han rebelado contra Mí.
¡Ay de ti, nación pecadora,
pueblo cargado de culpa,
raza de malvados, hijos corrompidos!" Isaías 1, 2
“La llave del conocimiento de Dios es
la Sagrada Escritura"*, que mi espíritu
necesitado de Ti, que te busca, por
las noches, lee y devora extasiado.
Nunca apostataré, Jesús, de tu Alianza.
Réprobo aquel que ignora tu voz escrita,
que no se abre a tu corazón, no te entiende.
Leyendo tu Palabra me tienes cerca.
¡Iluminadme Santos y Ángeles de Dios,
vosotros, hijos de Luz, asistidme!:
Otra flor que adore al Altísimo debe
brotar de nuevo de mi alma contrita y ser
una ofrenda de renunciarse a uno mismo.
!Felices los que son pobres de espíritu!,
Persecución...es la señal de la bestia.
Acaba, Dios, la corrupción, la mentira.
Este mundo dominado por Belcebú,
asiste al funeral de los valores que
Sócrates defendió y, por cuya lucha la
copa de láudano hubo de apurar, santo.
Aquí, la reina de Saba no visita a
Salomón a fin de recibir saberes;
desprecia el bien, y la sabiduría que
es el temor de Dios, cumplir sus mandatos.
"¿Acaso el hombre puede nacer dos veces?".
Yo no te haría esa pregunta que el justo
Nicodemo en la intimidad de la noche
te hizo, mi Rabí; pues sé qué significa
renacer de lo alto. Como los pastores
yo te adoraría sumiso en Betlehem.
Y me figuro atravesando el desierto.
¡Piedad Dios mío, ven y salva este mundo!
Tu semilla no cayó en el abrojo que
Tú y tu primo Juan me enseñaron a segar,
cayó ella en la fecunda tierra de mi alma
seducida hace tiempo por tu Luz y Amor.
Si no tuviera la suerte de Simeón
el santo, de verte antes de egresar de esta
tierra, no me amargaría, creí en Ti.
Moriré sabiendo que mi Padre me espera.
*San Crisóstomo.
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