Yo sentí la presencia de dos Ángeles
que las manos me tomaban, uno a cada
lado mío, mientras yo volcaba en una
hoja poemas dirigidos al Señor.
Quise obtener el éxtasis, conmovido,
en el que Tú tienes toda la parte...
Mas hay impedimentos arduos en el mundo
(cortan tu retorno), del cual no quiero ser.
¡Líbrame de tales ataduras!, si es que
Tú anhelas yo emprenda el camino hacía casa,
hace mucho dejé, por haber caído en
pecado de no santificar tu Nombre.
¡Qué bellos pasajes bíblicos vienen a
mi mente cuando pienso en Ti, Jesús mío!
Andrés halló a Simón. Hallamos a Cristo.
Oigo voces: los Ángeles te guían, ven...
En tu longanimidad, que no mengua con
el paso de lo siglos porque no tiene
principio ni fin, yo veneraré tu Luz
generosa que en sus ansias infinitas
de amar decidió crearnos por amor.
Como el rey Ezequías, haré pedazos la
sierpe busca doblegarme con hechizos;
y luego ya sano, me someteré a Ti.
Se me apareció Felipe y me recordó
que él llamó a Bartolomé quien dijo: "¿puede
algo bueno salir de Nazatet?", y del
cual el Verbo Encarnado exclamó: "Ahí tienen
hay un verdadero israelita, no hay nada
falso en él". A la luz de tu palabra
escrita que yo gozo Tú me atraes y
me elevas, me buscas, te sigo, soy tuyo.
"Hemos hallado al Mesías", Andrés dijo
a su hermano Pedro en la costa. Te veo
sangrar en la cruz, y no me explico por qué
tanta crueldad hacia el Santo Redentor.
Permíteme la vanidad en este orbe
de pensar me elegiste para salvarme,
por los esfuerzos de intentar llegar a Tí
En este mundo egoísta de perdición.
Todas las citas pertenecen al Evangelio de Juan 1
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