miércoles, 23 de junio de 2021

Salmo 19

Padre Celestial: Concédeme el deseo

soñado de ver a un Ángel en la tierra;

quizá aún me reste otra reencarnación

vivir para merecer tu Cielo Justo.

Si me amas, adelántame mientras tanto,

de tu gloria los Siervos de Luz y de Amor.

Yo los necesitaré en este mundo

ateo me circunda con su malicia.


Bartolomé y Felipe son mis amigos;

y me acompañan desde la casa de Dios.

Ayer nomás, establecimos contacto;

y esto es un obsequio de mi Rabí Jesús.

Yo no recuerdo haber venerado nunca 

el becerro despertó la ira de Moisés

cuando hubo bajado del Monte Sinaí.

Ah,"raza de víboras", arrepentíos.


"Producid frutos de arrepentimiento"*, en el

río Jordán Juan El Bautista sentenció. Y

"enderezad vuestras sendas" también él dijo

recordando a Isaías. Los apóstatas,

los fariseos casi se ahogan porque

la divina espada de Juan esgrimió: "No

creaís podéis decir dentro de vosotros"**:

Tenemos a Abrahán padre. ¡Hipócritas!


Envíame a un Ángel como a Tobías que

conozca todos los caminos me lleven

a tu Cielo; y que aquí son vedados por la

carne infernal. ¡Oh, cuesta recorrerlos sin

la bendita ayuda de espíritus de Luz!

que combaten el ateísmo y la Maldad.

Elevaré de mi alma la vibra, Señor,

sí, hasta obtener el rayo violeta...


que la cubrirá con su haz divino y la hará

ascender hacia la Luz de Amor que eres Tú.

Viviré con mis ojos en Ti hasta que mi

hora llegue en que mi cordón luminoso

(del que habló Moisés en el Pentateuco) se

corte y en mi corazón haya frío final.

Vosotros estáis confundidos, yo no soy

profeta. Tengo pecados; mas creo en Dios.




* Mateo 3,8.

** Mateo 3,8

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