Antes de llegar a una sima del monte
Horeb; el santo Elías, en el desierto
halló una retama y bajo ella se sentó,
oh, tras huir injustamente perseguido,
ah, "no soy mejor que mis padres..." diciendo. *
Luego de ver horrores, sufrir se acostó.
Bajo la retama se quedó dormido,
quizás, para recibir, ay, la asistencia
de un ángel del Señor; mientras que las flores
rosas y blancas y sus tiernos racimos
cubrían con honor su santa cabeza.
El ángel lo tocó. "Levántate y come". **
Comió la torta y bebió el agua que el ángel
bueno hubo de dejarle a su cabecera.
Y otra vez el tesbita volviose a dormir.
Por segunda vez el ángel lo despertó;
fue teofanía y auxiliante querencia.
¡Y reconfortado, al monte Horeb hubo de ir...!
* 1 Reyes 19
** 1 Reyes 19
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