"Sois dioses, hijos todos del Altísimo" San Juan, 10, 34
¡Padre Creador!: Te doy gracias por el pan
caliente que me llevo a la boca en este
gélido instante en que a muchos les falta.
"Velad y orad, para que no entréis en
tentación. El espíritu, dispuesto está,
mas la carne, es débil”.* Sin embargo, con la
ayuda de los Ángeles la desprecio,
la pongo a mis pies, y mi alma reverderece.
Tú envías a los Ángeles; pues no ignoras
que para combatir el Mal se precisa
su asistencia, cuya voz a veces oigo
en mi pensamiento, cuando la música,
¡oh, sume entre paréntesis mi envoltorio!
Jesús, Tú también tuviste cuerpo carnal
que te pesó en este orbe que no cree en Ti,
y que por Bondad salvas todos los días.
Flébil mi alma se torna cuando en su interior
Tú no relampagueas, y dejo de ver
triste, tus esplendorosos refucilos.
"Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin." **
Te obsequio el mirto de mis horribles pruebas.
Dime si hago mal en querer demasiado a
tus inferiores criaturas nos diste
para recibir compañía, mi Señor.
Un buen compañero del hombre, Tú nos das.
Adoctrínaste; si cometo una falta al
volcar excesivos sentimientos de amor.
Arderé en el fuego "transmutador" que Tú
donas con Misericordia y Santa Bondad.
Escuchad: "Al que tenga sed Yo le daré
gratuitamente de la fuente del agua
de la vida" ***y en Ti yo quiero apagar la sed.
Y en tu Presencia ya no habrá frío, ni sed
ni hambre, ni lloros, ni angustias, ni gritos.
Simón Bar Joná, ahora te llamarás, tú,
Kefa, eres Príncipe de los Apóstoles.
En cada noche me renuncio a mi mismo
cortando las tentaciones. Como Pedro,
desenvainaría la espada yo también.
Adiós neomemias de sangre y misterio.
* San Marcos 14, 38
** Ap, 1, 13
*** Ap, 21, 6
No hay comentarios:
Publicar un comentario