¡Oíd la palabra de Yahvé,
príncipes de Sodoma!
¡Escucha la ley de nuestro Dios,
oh pueblo de Gomorra! Isaías 1, 10
"Divino Afflante Spiritu”, escribió Pío
XII en cuya Encíclica exhorta a leer
la Santa Biblia en su sentido literal.
San Pablo enseña a codiciar los dones del
espíritu y el de la profecía.* ¡Jesús!:
Yo los codicio y el grano de mostaza
en mí crece, y busca la redentora luz
de Ti que vislumbro a veces, y me espera.
El Monasterio de Santa Catalina,
situado en el Monte Sinaí, atesora
el codex sinaitucus, que el mundo impío
que ignora bastantes elevadas cosas,
no conoce y sin acercarse desprecia.
Feliz aquel que emprende su recensión;
y anhela emocionado oir como un triunfo
de la fe, la voz de Cristo entre salterios.
"Vosotros sois la sal de la tierra. Brille
vuestra luz ante los hombres de modo tal
glorifiquen a vuestro Padre del cielo". **
Miento, Señor, si te digo que rechazo
poner la candela sobre el candelero;
pues yo hago cundir tu palabra que salva
y elevar la conciencia de los que me oyen.
El canal "inter nos" está establecido.
Los que salvará el Cordero han de tener
tres condiciones: "llamados, elegidos
y fieles", ***según el Apocalipsis. ¿Yo,
Señor, entraré en estas categorías?
Cuando llegues Tú cual ladrón en la noche
quisiese estar portándome bien ante Ti,
no sea que me regañes y te vayas.
Si pienso esto, de rodillas, Jesús, lloro.
Vosotros albergáis odio en el corazón,
no sabéis perdonar, y no aceptáis que las
almas no son como eran en el pasado;
en el tiempo que no existe porque es ido.
Desconfiáis del arrepentimiento que es un
fruto de la fe en el Altísimo Padre.
Leed a Isaías y hacedle caso, ¡a Dios
oid!, si tú quieres que tu alma se salve.
* 1 Corintios 14, 1
** Mateo 5, 13
***Ap. 17, 14).
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