miércoles, 16 de junio de 2021

Salmo 15

Tómame la mano, Señor, y atráeme hacia Ti,

desde tu Cielo en donde tu Padre y el mío, guarda

una morada de inimaginable belleza,

como tu Voz dijo en tus Santas Escrituras,

¡oh, de dicha sublime y de un descanso en Él, feliz!;

que será para los justos que creemos en tu

Nombre y en tus llagas salvíficas que nos redimen

de errores heréticos que pagaste con tu cruz.


Mi espíritu está privado de tu Presencia hace

cuarenta temporalidades en este mundo.

Líbrame de este "sheol"* que es una pesadilla.

¿No ves que se cae a pedazos y se corrompe?

Bajo la higuera como Natanael, te espero

con llanto en los ojos, te busco, te sigo, Señor.

Y ya me puse el "traje nupcial" para asistir al

"banquete de tus bodas" en el que veré tu faz.


Cuando mi alma esté en tus brazos bien acurrucada,

lloraré mucho como un niño, Dios de mi vida.

Y le agradeceré a Jesús que está a tu derecha,

que eres Tú; pues Tú dijiste: "Mi Padre y Yo somos

Uno”, ** según tu dilecto discípulo Juan.

"Todo es posible para el que cree”, dijo Cristo.

Le pediré al Padre en nombre de su Hijo me saque

de esta gehena de mentiras, imperio del Mal.


Este salmo de métrica alejandrina es para

tu gloria. ¿Recuerdas que tu Unigénito vivió

dos años en Egipto en tiempo de lactancia? Un

Ángel del Altísimo señaló el continente a

José de los Santos Agustín, Cirilo y Santa

Mónica, en sus sueños, y allí te llevó él con su

María Virgen a fin de salvarte de Herodes?

¡Gloria a la Santísima Trinidad en la tierra!



"Elí, Elí, ¿lama sabactani?”***, nunca diré,

porque siempre estuviste conmigo aquí a mi lado y

en todo instante asististe a tu Hijo en su calvario.

La Piscina de Síloe vio cómo lavaste

mis deshonras; y curaste mis pecados; gotas

de tu gracia echaste en mi alma que se perdió cuando

rechacé tu ayuda. Te daría agua de beber

del pozo de Jacob como la samaritana.




* Vocablo griego.  Seol.

** Jn. 10, 30:

*** “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”

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