No perderé el Paraíso por un llanto
fugaz ni miraré hacia atrás como Orfeo,
cuando escuche: 'Déjalo con nosotros';
hora postrera del alma en este mundo,
alegría futura de osarios negros,
purrielas inmundas para el espíritu
inmaterial, inmortal forjado por Dios;
veré luz me saque de esta inmoral poza...
puerca, vorace, féretro temporal de
las almas que perdieron el claro rumbo.
Mi Jesús, yo me preparo y enciendo orobias,
inhalo el rico incienso de la lluvia
que ahora me distrae con su cantar
misterioso que viene de la eternidad....
con su silbar monótono que no entendemos...
Sólo a Ti veré yo el día de mi ascensión.
Silbosas cascadas, bellas santimonias,
labiérnagos verdinos, verdes ribazos,
aguas color crisoberilo, azulinos
lagos espero ver, ese es el paisaje...
contemplar el verdadero jaén que da
vida; sabio es Dios, pues de a poco cumplimos
la sarcia karma, y mi poesía brota.
A Jesús me dirijo y no veré hacia atrás...
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