¡Ah, gracias, san Carlo Acutis!
por haberme pronto oído,
por haber intercedido
ante nuestro Señor Jesús
por mi hace un par de semanas.
Si bien el dolor leve era
en un sector de mi cuerpo,
yo permanecer debía
bastante tiempo en mi cama
en un reposo forzado;
mis bríos estaban bajos
y yo estaba padeciendo.
Lleva mis gracias al ¡Señor
rey!, nuestro redentor y luz,
cuando tú puedas y quieras.