jueves, 17 de julio de 2025

Salmo 56

 

¡Jesús, ay, soñé que estabas en mis brazos

mortales, y tiernamente te mecía

en silla como en un retiro, apartados!

Me miraba, atenta, la Virgen María.

No vi tu rostro ni tu cuerpo benditos,

amantes; mas te experimenté mi Señor,

íntimamente, en un lugar indefinido.

Cerré los ojos y en Ti hubo tierna fusión.

¿Cómo es que te redujiste para tenerte?

Si yo soy pequeño y Tú me mantienes.

Salmo 56

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